Los Espacios Rurales Sonorenses y La Liga Comunista 23 de Septiembre

Erick Manuel Pastén Rozo
Estudiante de la Licenciatura de Historia
Universidad de Sonora.

Es 1973 y un fantasma recorre la Sierra de Sonora: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas del viejo México posrevolucionario se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: La Revolución Institucionalizada y la Iglesia, Félix Serna y Navarrete, los demócratas y los reaccionarios. Es 1973, son los tiempos de la guerra sucia y la agrupación guerrillera urbana más grande del país entra al estado de Sonora: La Liga Comunista 23 de Septiembre.

A primera vista, la aparición de una célula de la Liga Comunista 23 de Septiembre (de aquí en adelante LC23S) en la sierra rural del estado de Sonora, puede no parecer sino mas que una extensión de la estrategia de guerra de guerrillas de tipo urbana que manejaba esta agrupación. Nada aparentemente fuera de lo común. Pero es exactamente esa actuación en las zonas rurales que la hace sobre salir (a ella y a todos los comandos político/militares distribuidos en el llamado “Cuadrilátero de Oro”[1]). Si bien hubo manifestaciones de la LC23S en las ciudades más importantes del estado, muchos recursos y capital humano fueron destinados al denominado Comité Político Militar Arturo Gámiz, y posteriormente al comando Óscar González, que actuaron en las zonas rurales de Sonora. ¿Qué hace una guerrilla de corte urbano en la las zonas rurales del noroeste de México?

La diferenciación entre una guerrilla urbana y una rural va más allá del campo de acción en el que se llevan a cabo sus actividades. Su proceso de radicalización, así como sus principios teóricos y prácticas político/militares fueron completamente disimiles.[2] Mientras que la guerrilla rural de Rubén Jaramillo, o la de Lució Cabañas, buscaban la reivindicación de las promesas de la revolución mexicana, el respeto a los procesos democráticos populares (respectivamente)[3], así como la eliminación de los caudillismos posrevolucionarios, actuando dentro de los parámetros del sistema político/económico vigente; la guerrilla urbana se caracterizaba por tener una visión socialista de lo que era la “revolución social”, buscando acabar con lo que ellos consideraban una “democracia burguesa capitalista”[4]. Hay una diferenciación cualitativa bastante amplia entre estas dos concepciones de lucha guerrillera.

En el caso especifico que es la LC23S, los actores que llevarían a cabo los cambios estructurales en la sociedad eran los aquellos pertenecientes a la clase obrera, el proletariado, guiados por una vanguardia política. En su visión, el campesino y el habitante de la zona rural no eran un actor revolucionario. ¿Entonces por qué ese intento por acercarse al campesinado del Cuadrilátero de Oro? En palabras de Miguel Topete, ex militante de la LC23S, esta estrategia “tenia fundamentos firmes […] Está claro […] que para la LC23S, la formación del ejército revolucionario en el ámbito rural era una tarea estratégicamente impostergable”.[5]

Entre los lineamientos centrales, nos dice Topete, aceptados por los grupos que fundaron la LC23S para construir el ejército revolucionario se encontraban los siguientes:

Estamos arribando a una guerra civil de permanencia prolongada entre dos partes de la sociedad, dirigidas estas dos partes en contienda, por las clases fundamentales de la sociedad capitalista: el proletariado y l burguesía. A esta guerra el proletariado arriba con una clara desventaja en la correlación de fuerzas […] El proletariado tenía como tarea estratégica revertir, militarmente, esta correlación de fuerzas […] No se necesitaba ser un genio para advertir que en el capitalismo en general […] existe una concentración de las fuerzas militares del estado en las zonas geográficas en donde se concentra el capital, por lo tanto, sus puntos débiles, eran los lugares en donde no se concentraba el capital, es decir, las selvas y las sierras del país.”

Para la agrupación guerrillera, el mejor lugar para reclutar soldados revolucionarios (mas no miembros del partido, cabe aclarar) en el estado de Sonora era en los Valles del Yaqui y el Mayo, así como en la Sierra.

El objetivo de este trabajo no es cuestionar los planteamientos teóricos del grupo guerrillero (para eso se ocuparía un trabajo más amplio y de otra índole), sino mas bien contrastar la realidad de esos tiempos con las apreciaciones formuladas anteriormente y ver si, en efecto, la sierra y los valles sonorenses cumplían, por lo menos en lo material, con lo planteado por la LC23S. Para esto se hará utilización de cuanta fuente se pueda conseguir, que nos ayude a plantear regiones económicas, índices de marginación, así como indicadores de carencia, con los cuales podamos abordar este tema. Este trabajo en definitiva no es un análisis completo de la realidad material de la zona rural sonorense, durante el periodo de la guerra sucia, sino un acercamiento a las causas y motivaciones de un conflicto social más profundo.

La literatura acerca de la guerrilla, en México, ha sido amplia en estos últimos años, sin embargo, el abordaje que se les da es principalmente acerca de las estructuras y formas de organización de esta, así de cómo actuó el estado en respuesta al surgimiento de estos grupos. Pocos son los trabajos que abordan las causas y motivaciones, tanto materiales como sociales, de que un grupo de jóvenes aventureros se decidieran a “hacer la revolución”. En el estado de Sonora específicamente, este tipo de trabajos han sido nulos. Reitero, este trabajo es un simple acercamiento y no pretende dar explicaciones absolutas del porqué del fenómeno guerrillero rural en el estado de Sonora.

Contexto

Antes de adentrarnos más, siento que es importante entender un poco del contexto político, social y económico que se vivía a nivel, tanto nacional, como estatal, para poder comprender el porqué del surgimiento de la LC23S,

A partir de la década de los años setenta, en México se vive un clima, tanto político como social, de incertidumbre. En lo económico, el agotamiento del modelo estabilizador y el agotamiento del llamado “milagro mexicano” sirvieron para agudizar las disparidades en la distribución de la riqueza y el desequilibrio en las regiones. En lo político existía una sensación cada vez más amplia de descontento. El sistema corporativismo y de hegemonía política por parte del partido de estado, el cual había logrado crear mecanismos de adaptación ante la cambiante sociedad mexicana, de repente se vio incapaz de proveer las rutas tradicionales para diluir el descontento social, proveniente del anteriormente mencionado desequilibrio económico.[6]

En lo social las cosas no eran muy diferentes. La proletarización del campo y la migración a las ciudades, la represión de los movimientos obreros y magisteriales de la década de los cincuenta, la consolidación y deslegitimación de las instituciones corporativas y gubernamentales, el sometimiento de los partidos de oposición, así la aparición del concilio vaticano II y la opción de los pobres, fueron algunos de los factores que provocaron el surgimiento de un nuevo rostro en el activismo social.[7] El gobierno, ante la aparición de nuevos actores sociales, con distintas formas de actuación y protesta, no supo más que recurrir a los tradicionales métodos de convencimiento: Pan o Palo; Alineamiento o represión. El año de 1968 marcó, lo que hasta ese momento había sido, la cúspide del autoritarismo del estado mexicano. Si bien, las demostraciones de represión hacia distintos movimientos sociales y sindicales habían sido obvias en las décadas posteriores a la “institucionalización de la revolución”, no fue sino hasta el despliegue de las fuerzas castrenses para lograr ejercer un control hacia con un movimiento de estudiantes, y el cual terminó en la trágicamente conocida “Matanza de Tlatelolco”, cuando surgió el verdadero del gobierno mexicano, por lo menos para aquellos sobrevivientes y familiares de los muertos aquella noche del 2 de octubre de 1968.

Como ya se mencionó, es en este contexto del 2 de Octubre, y posteriormente con la Matanza del Jueves de Corpus Cristi, de 1971, cuando surgen la mayoría de los movimientos armados de corte socialista en México[8]. Sin embargo, a pesar de este vasto contexto de represión que representó el 68, no se le puede reducir este a la única explicación del aplico movimiento guerrillero que surgió posteriormente. La guerrilla nació de de varios y distintos contextos y condiciones[9], muchas veces con raíces de carácter regional.

A nivel estatal, la crisis política y de representatividad empezó a surgir a finales de la década de los cincuenta, con un proceso de deslegitimación y surgimiento de nuevos actores políticos y sociales. Pero, al igual que a nivel nacional, el máximo ejemplo de autoritarismo se dio durante el llamado “movimiento del 67”. La gubernatura de Faustino Félix Serna (1967-1973) empezó turbulentamente. Su designación como el candidato a las elecciones de gobernador se vio involucrada en un amplio movimiento popular que se oponía a su nombramiento por parte del Partido hegemónico, el PRI. Lo que empezó como un movimiento estudiantil, el cual se manifestaba en contra de lo que ellos consideraban una “imposición”, pronto se convirtió en un amplio movimiento social[10], cuyas bases eran amplias y variadas[11]. Este movimiento pasó de exigir el respeto a las elecciones internas locales del PRI, a exigir cambios en la estructura política del gobierno. La respuesta por parte del gobierno fue la tradicional represión, ejercida por el ejército.[12] Los años siguientes estuvieron marcados por organizaciones y protestas, tanto estudiantiles, sindicales y campesinas.

i1G

Ejercito en el edificio principal de la Universidad de Sonora. 1967

En lo económico, se fue el crecimiento daba señales de crisis, pues dependía de la agricultura, ámbito que sufrió amplios crecimientos de los costos. Las empresas agroindustriales sufrieron endeudamiento masivo y, en los distritos de riego, se tendía a emplear menos trabajadores fijos o eventuales, dándole un marcado carácter de expulsor de mano de obra.[13] A diferencia del caso anterior, entre 1960 y 1970, la ganadería adquirió un impulso nunca antes visto, gracias a la demanda y los precios internacionales. Esto, a su vez, llevó a que se sustituyera la siembra de granos básicos por el forraje, aun en zonas no ganaderas. A mediados de los setentas empezó a manifestarse una dependencia alimentaria, lo cual llevó al estado a importar granos básicos.[14]

Según Almada Bay: “En este marco de acentuada desigualdad económica y espacial, de extrema polarización social, venia aumentando la ilegitimidad del aparato de intermediación del gobierno posrevolcionario. […] El malestar acumulado se expresó entre clases medias urbanas y grupos campesinos que irrumpían en la escena política[15]”.

Es en este contexto en el que, en 1973, la LC23S decide aventurarse a entrar al estado de Sonora. Miguel Topete nos dice que el comando guerrillero Óscar González desarrolló su actividad en la zona que ellos nombraron, por razones de seguridad y de ocio, como la “Zona Puí”. El ex militante la describe geográficamente como:

“un frente que iría desde el Mójari, El Frijol, San Pedro, Maquipo, hasta el Peñasco […], la sierra de Camarechi, la trompa, La finca, El Palmarito, Jecopaco; por el oriente el río Chínipas, Guasaremos, […] El Huicochi, Taymuco y por el sur una línea de Taymuco, San Bernardo, Nahuibampo, […] –Toda esta zona se encuentra situada en los límites del sur de los estados de Sonora y Chihuahua; las ciudades más cercanas a ella son Álamos, Navojoa y Ciudad Obregón.”[16]

Mapa del Estado de Sonora. En negro están las ciudades mencionadas por Topete: 1) Álamos, 2) Ciudad Obregón, 3) Navojoa

Mapa del Estado de Sonora. En negro están las ciudades mencionadas por Topete: 1) Álamos, 2) Ciudad Obregón, 3) Navojoa

Localidades mencionadas por Topete:                                                     1) El Palmarito, 2) San Pedro, 3) Taymuco, 4) Jecopaco,  5) Mójari, 6) San Bernardo, 7) Nahuibampo, 8) Maquipo, 9) Chinipas, 10) Guasaremos

Localidades mencionadas por Topete: 1) El Palmarito, 2) San Pedro, 3) Taymuco, 4) Jecopaco, 5) Mójari, 6) San Bernardo, 7) Nahuibampo, 8) Maquipo, 9) Chinipas, 10) Guasaremos

Marginación rural

Como primer acercamiento a la realidad material de la población sonorense, con especial interés a las zonas marginadas (por ser consideradas puntos estratégicos para la guerrilla), utilizaremos datos proporcionados por el CONAPO y el INEGI[1]y analizados por Mario Camberos Castro y Joaquín Bracamontes Névarez; y hablaremos de marginación, tomando prestada la definición que nos dan estos mismos autores en su trabajo La Economía Sonorense y sus Regiones:la situación en que se encuentran los individuos y las familias que no satisfacen un conjunto de necesidades, cosideradas como escenciales”. Para estos investigadores, Sonora se puede dividir en doce regiones economicas: Desierto, Río Altar, F. Centro, F. Norte, Río Sonora y San Miguel, Sierra Alta, Centro, Hermosillo, Sierra, Guaymas-Empalme, Yaqui-Mayo y Sierra Baja.

Como ya se mencionó anteriormente, a través del contraste entre la información acerca de la marginación en las regiones sonorenses, en contra posición de los planteamientos que nos presenta la LC23S, trataremos de acercarnos a las motivaciones y condiciones que llevaron a que jóvenes citadinos decidieran abandonar una vida de relativa comodidad, para aventurarse hacia la sierra, todo con tal de crear “el ejército revolucionario”.

Los dos autores anteriormente mencionados nos el funcionamiento de los Índices de Marginación (IM) de la siguiente manera:

cuadro 1

Entonces, al leer la siguiente tabla, podemos notar que las regiones con IM mas altos eran la región de Guaymas-Empalme, la Sierra, la Sierra Alta, el Centro, la Sierra baja, el Río Altar y el Río Sonora y San Miguel.

Fuente: Estimaciones de Mario Camberos Castro y Joaquín Bracamontes Névarez, con base al Censo Nacional de Población y Vivienda, 1970.

Fuente: Estimaciones de Mario Camberos Castro y Joaquín Bracamontes Névarez, con base al Censo Nacional de Población y Vivienda, 1970.

Si, en comparación buscamos las regiones donde el IM es menor, podemos observar que la Frontera Centro, Frontera Norte y Hermosillo son las regiones que sobre salen. La diferencia entre la región Guaymas-Empalme (mayor IM, 0.566) y la región de Frontera Centro (menor IM, -1.283) es de 1.156 puntos. Si comparamos estas dos regiones con el IM de Sonora (-0.59), vemos que esta pone a Sonora en un rango de marginación bajo, más cercano al visto en la Frontera Centro, que al de Guaymas-Empalme. La desviación estándar resulta ser 0.68028204. En la siguiente grafica (de creación propia) se ilustra mejor este fenómeno. En ella podemos observar más fácilmente como la Frontera Centro, la Frontera Norte y Hermosillo sobresalían en cuando al bajo índice de marginación, en comparación de las otras regiones, las cuales caen dentro del rango de la desviación estándar. Ahora, lo mismo se puede decir de la región de la Sierra y Guaymas-Empalme, las cuales sobresalen como las dos regiones con el índice de marginación más alto.

cuadro 3Para ilustrar un poco mejor las condiciones materiales en las que se vivian, ahora presentaremos los indicadores de carencia, para el estado de Sonora, en 1970. Al final del trabajo se anexara un glosario, para facilitar la lectura de los indicadores.

Fuente: Estimaciones de Mario Camberos Castro y Joaquín Bracamontes Névarez, con base a CONAPO y Censo Nacional de Población y Vivienda, 1970.

Fuente: Estimaciones de Mario Camberos Castro y Joaquín Bracamontes Névarez, con base a CONAPO y Censo Nacional de Población y Vivienda, 1970.

A continuación se mostrará la desviación estándar (de aquí en adelante DE) de cada uno de los indicadores: ANALF (3.3125); SINELEC (22.1351), SINAG (15.41), HACIN (10.46), PISOTI (18.58) Y INGR (9.77). Al final del trabajo se anexaran las seis gráficas que ilustran la DE de cada indicador. En el caso de ANALF, las regiones de la Sierra Alta, del Yaqui-Mayo y la Sierra Baja resultan las que, en cuanto a mayor porcentaje, se salen del rango de DE; con SINELEC, el porcentaje más alto resulta para (también saliéndose del rango) la Sierra Alta, la región Centro y la Sierra Baja; las regiones de la Sierra Baja y (en menor medida) la Sierra Alta, se salen del rango alto de la DE; En cuanto a HACIN, la única región que resalta por su alto porcentaje es la Sierra Baja; Al referirnos a PISOTI, de nuevo son la Sierra Alta y la Sierra Baja las que resultan tener el porcentaje más alto, y también más alejado de la DE; por último, la Sierra Baja, seguida en menor medida por la región del Río Sonora y San Miguel, así como la Sierra Alta, son las regiones con mayor porcentaje, el cual se sale del rango de DE.

Consideraciones Finales

            Tanto el índice de marginación (IM) como los indicadores de carencia apuntan a que las regiones más necesitadas, económicamente hablando, en 1970 eran Guaymas-Empalme, la Sierra, la Sierra Alta, el Centro, la Sierra baja, el Río Altar y el Río Sonora y San Miguel. Por el contrario, Frontera Centro, Frontera Norte y Hermosillo resultan ser las regiones donde menores son los IM y los porcentajes de los indicadores de carencia son menores. Si esto se contrasta con los planteamientos de la LC23S el cual afirma que los mejores lugares para la construcción del ejército revolucionario son “las sierras y selvas del país”, por la falta de atención por parte del capital hacia con estas, uno podría decir que las Sierras y Valles de Sonora cumplen con los requisitos buscados por la agrupación guerrillera para la formación de focos insurrecionales. Al mismo tiempo, si uno contrasta los resultados de los IM y los indicadores de carencia; con las zonas en la que Miguel Topete nos dice que se llevaron a cabo las principales actividades político-militares del comando Oscar González, también podemos notar que estas coinciden con las regiones más marginadas y con mayores porcentajes de carencia.

Uno podría pensar que las afirmaciones de Miguel Topete (siguiendo una línea de pensamiento marxista ortodoxa) acerca de la importancia de la sierra sonorense en la construcción del ejercito revolucionario tienen fundamentos sólidos, basados en las observaciones de la realidad material de las distintas regiones. Pero entonces, ¿Si las condiciones eran las óptimas para el reclutamiento militar, porque ese no fue el caso? ¿Qué factores intervinieron para que la experiencia guerrillera sonorense fuera (en palabras del propio topete) efímera? ¿Por qué se crearon, al mismo tiempo, comités político-militares de la LC23S en las zonas urbanas de Sonora? Como se menciono al principio del trabajo, este es un simple acercamiento hacia la realidad material de las regiones sonorenses, en el año de 1979, el cual aún falta por completar. Si bien no se puede explicar la actuación de la LC23S meramente desde una óptica económica, si nos sirve bastante para comprender las condiciones y motivaciones que llevaron a que en Sonora se intentara fomentar la insurrección armada socialista, para derribar el imperante sistema capitalista.

            Este trabajo resulta, pues, como una puerta, una invitación a que se siguán haciendo investigaciones de este tipo, más amplias y más profundas. Solamente así se podrá acabar con el vacio historiográfico que existe a nivel estatal, en cuanto a lo escrito acerca de la guerrilla.

[1] Camberos Castro, Mario, y Joaquín Bracamontes Nevárez. «La Marginación en las Regiones de Sonora: Tendencias de Mediano y Largo Plazo.» En La Economía Sonorense y sus Regiones, de Darío Arredondo López y Patricia Salido Araiza. Hermosillo : UniSon, 2000. Pg. 68. Los autores del trabajo describen su procedimiento en detalle en las páginas 68 y 67.

[1] Miguel Topete, «¿Por qué un guerrillero rural? .» En Los Ojos de la Noche. El Comando guerrillero Óscar González. Guadalajara: Taller Editorial La Casa del Mago, 2009. Pgs. 20 y 21. En sus memorias, el exmilitante de la LC23S, nos dice que el “Quadrilatero de Oro” estaba formado por los estados de Durango, Sinaloa, Sonora y Chihuahua. Mas especificamente, en lo que concierne a Sonora, se ubicaron en parte de la sierra y sub-sierra de los municipios de El Quiriego y Álamos, así como en parte de los Valles del Mayo y del Yaqui; en Chihuahua, en la s sierras de los municipios de Chínipas y Urique y en Sinaloa en parte del municipio de Choix y en parte del valle del Fuerte y en el valle de Mochis. En la practica, nos dice Topete, Durango no quedo reducido a un referente, ya que no hubo ninga incursión miltiar.

[2] Carlos Montemayor. «Antes y Después de 1968.» En La Violencia de Estado en México. Antes y Después de 1968, de. México, DF: Debate, 2010. Pg.13. Montemayor pone como ejemplo de estos procesos tan diferenciados a la radicalización de las juventudes comunistas, ante las viejas estructuras del Partido Comunista (PCM) y el Partido Popular (PP); y la radicalización de cuadros religiosos.

[3] Hernández, Lucio Rangel. «La Brigada Campesina de Ajusticiamiento y el Partido de los Pobres.» Tesis: La Liga Comunista 23 De Septiembre 1973-1981. Historia De La Organización Y Sus Militantes. Morelia: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2011. Pgs. 53 y 63, respectivamente.

[4] IBÍDEM, pg. 104

[5] Miguel Topete. «¿Por qué un guerrillero rural? .» En Los Ojos de la Noche. El Comando guerrillero Óscar González. Guadalajara: Taller Editorial La Casa del Mago, 2009. Pgs. 17 y 20

[6] Espadas Anacona, Uuk-Kib, Guadalupe Reyes Dominguez, y Iván Valladp Fajardo. Estructura Socioeconómica de México. México, DF: Nueva Imagen, 2006. Pg. 103

[7] Castellanos, Laura. «México 69.» En México Armado 1943- 1981. México, DF: ERA, 2011. Pg. 168.

[8] Castellanos, Laura. «México 69.» En México Armado 1943- 1981, 168. México, DF: ERA, 2011. Pg. 18. En este libro, Castellanos nos dice que durante su investigación surgieron más de una treintena de siglas, correspondientes a distintos grupos armados. En la parte final de su obra, la investigadora dedica un glosario de alrededor de 6 páginas a explicar dichas siglas, y hacer una corta descripción de cada grupo.

[9] Carlos Montemayor. «Antes y Después de 1968.» En La Violencia de Estado en México. Antes y Después de 1968. México, DF: Debate, 2010. Pg.15

[10] Bay, Ignacio Almada. «Crisis del Modelo Agrícola e Inestabilidad Social.» En Sonora. Historia Breve. México, DF: Fondo de Cultura Económica , 2011. Pg.186

[11] Guadarrama, Rocío. «La Oposición Renovadora.» En Historia General de Sonora. Tomo V. Historia Contemporánea 1929-1984, de Ernesto Camou Healy, Rocío Guadarrama y José Carlos Ramírez. Hermosillo: gobierno del Estado de Sonora, 1997. Pg. 219

[12] IBÍDEM, Pg. 187

[13] IBÍDEM, Pg. 185

[14] IBÍDEM, Pg. 259

[15] Bay, Ignacio Almada. «Crisis del Modelo Agrícola e Inestabilidad Social.» En Sonora. Historia Breve. México, DF: Fondo de Cultura Económica , 2011. Pg.186

[16] Miguel Topete. «¿Por qué un guerrillero rural? .» En Los Ojos de la Noche. El Comando guerrillero Óscar González. Guadalajara: Taller Editorial La Casa del Mago, 2009. Pgs. 38 y 39

 

Glosario:
LC23S: Liga Comunista 23 de Septiembre
IM: Índice de Marginación
ANALF: Porcentaje de Analfabetismo
SINELEC: Porcentaje Sin Electricidad
SINAG: Porcentaje Sin Agua
HACIN: Porcentaje Hacinamiento (Aglomeración en un mismo lugar de un número de personas)
PISOTI: Porcentaje de Piso de Tierra
INGR: Porcentaje de la Población con Ingreso Mayor a Dos Salarios Mínimos
 
Bibliografía
Bay, Ignacio Almada. «Crisis del Modelo Agrícola e Inestabilidad Social.» En Sonora. Historia Breve. México, DF: Fondo de Cultura Económica , 2011.
Camberos Castro, Mario, y Joaquín Bracamontes Nevárez. «La Marginación en las Regiones de Sonora: Tendencias de Mediano y Largo Plazo.» En La Economía Sonorense y sus Regiones, de Darío Arredondo López y Patricia Salido Araiza. Hermosillo : UniSon, 2000.
Castellanos, Laura. «México 69.» En México Armado 1943- 1981, 168. México, DF: ERA, 2011.
Espadas Anacona, Uuk-Kib, Guadalupe Reyes Dominguez, y Iván Valladp Fajardo. Estructura Socioeconómica de México. México, DF: Nueva Imagen, 2006.
Guadarrama, Rocío. «La Oposición Renovadora.» En Historia General de Sonora. Tomo V. Historia Contemporánea 1929-1984, de Ernesto Camou Healy, Rocío Guadarrama y José Carlos Ramírez. Hermosillo: gobierno del Estado de Sonora, 1997.
Hernández, Lucio Rangel. «La Brigada Campesina de Ajusticiamiento y el Partido de los Pobres.» Tesis: La Liga Comunista 23 De Septiembre 1973-1981. Historia De La Organización Y Sus Militantes. Morelia: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2011. 63.
«Antes y Después de 1968.» En La Violencia de Estado en México. Antes y Después de 1968, de Carlos Montemayor. México, DF: Debate, 2010.
«¿Por qué un guerrillero rural? .» En Los Ojos de la Noche. El Comando guerrillero Óscar González, de Miguel Topete. Guadalajara: Taller Editorial La Casa del Mago, 2009.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Local y Nacional y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Nos interesa lo que piensas, déjanos tu comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s