De lo bello, el anticapitalismo y la cosificación de la mujer

La cosificación de la belleza femenina también se da entre “librepensadores”.

Alfredo Villarreal Magaña* y Elidet García 2013/11/08

tomado de http://www.contratiempo.mx/v2/entry/load/1796/de-lo-bello-el-anticapitalismo-y-la-cosificacinin-de-la-mujer

Durante muchos años por mi instancia en la universidad, estudiando Ciencias Sociales, me di cuenta que los temas de género son para un gran puñado de universitarios, algo “superado” y hasta cierto punto “anticuado”, y  tanto mujeres como  hombres, se asumen “conscientes” y por lo tanto incapaces de repetir conductas sexistas. Sin embargo pocos de ellos se han dado el espacio para leer acerca de estos temas y  complejizar las repercusiones que tienen  en los planos social, político,económico y cultural y no sólo repetir hasta la eternidad  la consigna “Las mujeres tienen derechos y su papel no es atender el ahogar”.

Recientemente leí un artículo publicado por un anarquista en el que se cuestionaba seriamente ¿cómo podía ser machista si tenía una postura política que formaba parte de los oprimidos? tras unas líneas de reflexión y sobre todo de cuestionamientos continuos, escribe retomando a Clare Bayard del grupo Anti-Racism for Global Justice,“Si te costó años formar tu conciencia política, ¿por qué piensas que la comprensión emocional (de género) es algo innato, que no requiere ningún esfuerzo?”

Las mujeres tenemos una lucha continua (aunque no todas la asuman) en el espacio en que el vivimos y con la sociedad en la que estamos inmersas. Somos constantemente cosificadas, es decir: somos reducidas,representadas o tratadas como si fuésemos una cosa. Particularmente la cosificación se da en términos sexuales, con lo que se representa  y se trata  a la mujer  como un objeto sexual, ignorando sus cualidades y habilidades intelectuales y personales y reduciéndolas a meros instrumentos para el deleite sexual de los hombres, y ésta se puede dar tan sutilmente que no basta con ser “consciente” de los derechos de las mujeres para identificarla.

No hago referencia meramente a las grandes industrias en las que la mujer siempre es el “marco” del mensaje publicitario,  sino a las prácticas diarias que repetimos deforma “natural”, porque son las prácticas culturales cotidianas las que perpetuán los sistemas.

Hice un breve experimento en facebook (sin ningún tipo de metodología científica), buscando los comentarios de las fotos de perfil de 10 mujeres y 10 hombres que se han mostrado políticamente de izquierda o que se les ha reconocido como personas destacables por sus actividades (esto debido a que supuestamente somos los más “conscientes” de este tipo de cosas y no las perpetuamos), y así poder ver qué tipo de comentarios se hacen y si son iguales entre hombres y mujeres. Las fotos que escogí como único requisito debían mostrar a la persona sola, debía verse el rostro y debía ser una foto reciente.

En el caso de las mujeres, en 8 de los 10 casos, más del 60% de los comentarios de sus fotos de perfil hacían referencia a que se “veían guapas, bonitas o eran hermosas” o resaltaban algún tipo de atractivo sexual.Por el contrario, con respecto a los hombres, sólo en 4 de los diez casos se vieron comentarios que hicieran referencia a su atractivo sexual o belleza física, y éstos sólo se mostraron con una frecuencia de 30%, en general los comentarios de las fotos masculinas, giraban en torno al tipo de foto, las expresiones del rostro, los colores o hacían burla a algo, incluso a su físico, cosa que ni por error pasa con las mujeres.

Lo anterior no es un reflejo de  un fenómeno completamente desconocido, sino de algo que se cuestiona poco en el plano de lo cotidiano. En un primer momento las mujeres somos jerarquizadas  por nuestro atractivo sexual antes que por otro tipo de características.

¿Pero qué pasa con labelleza? ¿Siempre será un concepto de opresión?

Cuando hablamos de belleza femenina, sin duda vienen a nuestras mentes todos los estereotipos occidentales que las industrias cinematográficas, de moda, cosméticos y demás, se han encargado de construir,creando un estándar internacional, a partir del cual  se ha podido “medir” al resto de las mujeres y dividirlas en “bellas” y “el resto”.

Sin embargo el ejercicio que se propone aquí, consiste en asomarnos a algunas aportaciones  filosóficas para poder ir más allá de las contemplaciones subjetivistas con las que se nos ha enseñado que tipo de mujer es bella y que tipo no puede ser considerada así, o en todo caso definirla como una “belleza exótica” (¿qué carajos es eso de exótico? )

Los planteamientos subjetivistas, si bien parten de que ésta cualidad depende de la apreciación del observador, el neoliberalismo ha hecho un tipo de “observador” universal y los significados han sido implantados desde los intereses económicos y desde perspectivas altamente racistas, dejando de lado toda posibilidad de reconocimiento  generalizado, de lo que no quepa en esos estándares de belleza.

Es importante señalar que el dilema de la belleza no es algo propio del capitalismo,  ya que desde Platón y Aristóteles, existe un debate acerca de las implicaciones de ella, empero es con el capitalismo que se ha vuelto un elemento de consumo en el que las mujeres nos hemos vuelto su principal cliente y por el que hemos sido cosificadas constantemente, volviendo así el atributo de belleza como uno de los más importantes que se pueden ver en una mujer (y esto lo vemos a diario en las redes sociales con “likes” y comentarios).

Pero qué pasaría si en lugar de llenar de características la belleza femenina, la pudiéramos concebir como algo que se forma desde lo local,y no que se “importa” desde fuera, que va más allá de la parte superficial, que es una cualidad compleja y que tiene implicaciones intelectuales como lo plantea Kant, por ejemplo: “La belleza no está basada en características que determinen que algo sea bello, no busca además proporcionar un placer forzado, sino que es libre de expresar su esencia sin ningún interés, logrando así crear en el espectador una satisfacción desinteresada. La belleza produce un sentimiento agradable, puro, desinteresado que afecta armónicamente a todas las facultades humanas: sensitivas,intelectivas y morales”.

Las mujeres y los hombres tenemos un reto que pocos asumimos. No se trata de rechazar las percepciones de lo bello, sino del cuestionamiento contante de las construcciones de belleza femenina que nos han vendido. Creo entonces, que puede existir la belleza femenina anticapitalista,y ésta se basa en primer lugar en el rompimiento de las cadenas de consumo con las industrias cosméticas y de moda, que nos exigen ser de cierto tipo y eternamente jóvenes para usar sus productos ¿Nos gustan los tratamientos para la piel, los exfoliantes o los tratamientos para el cabello? ¡Sí, nos gustan!Pero podemos dejar de comprar y hacerlos nosotras mismas (y ellos también) con las decenas de recetas caceras que existen en internet, reduciendo costos e impactos ambientales, dejando de consumir la imagen de la modelo.

Por otra parte se exige y se lucha por la dignificación de la mujer en todos los espacios (incluidos los amigos, las parejas, los padres,los hermanos y sobre todo, las otras mujeres) y se extiende el concepto de belleza a los ámbitos intelectuales y sensibles, dejando el físico como una parte, no como un todo.

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