De las chonis a los canis: la clase trabajadora en España hoy

Octubre 2013

Albert Portillo (@albert_1917) nos habla de la demonización que sufre un sector de la clase trabajadora, de a quién beneficia y del debate en torno a qué es y qué no es clase trabajadora actualmente.

Seguro que todas hemos oído alguna vez un comentario tipo “putos canis, son todos unos vagos” o cosas como “estas chonis son unas borrachas”. ¿Cuál es la ascendencia social de quien dice estas palabras? Es importante, porque muy probablemente está participando en el odio de clase. El odio de clase consiste en promover estereotipos socioculturales y políticos a la hora de pensar como son las personas de una determinada clase social. Esta también es la herramienta de la clase dominante para insultar y demonizar a la clase trabajadora.

Hace alrededor de dos años se publicó Chavs: La demonización de la clase obrera (Capitán Swing Libros, 2013). Su autor, Owen Jones, quería mostrar cómo era ridiculizada, despreciada y estereotipada la clase obrera inglesa. El libro explica que todo el proceso demonizador, llevado a cabo por la prensa, los partidos de la clase dirigente, las series de televisión, las películas o los intelectuales, tiene un objetivo político en la actual crisis económica del capitalismo. Y este objetivo es el de facilitar y justificar ante la opinión publica los recortes en ayudas, becas, prestaciones de desempleo, etc. Ya que es mucho más fácil para David Cameron, primer ministro conservador de Gran Bretaña, Rajoy o Artur Mas, aplicar los recortes si una parte importante de la población se cree mentiras como que los parados son unos vagos y hay que hacer que trabajen a cualquier precio.

¿Y cómo se demoniza la clase obrera? Jones explica cómo y quién produce esta ridiculización. Las similitudes entre el proceso que se da en Gran Bretaña y la ridiculización que se lleva a cabo aquí son más que evidentes. Allí son los chavs (jóvenes de clase obrera que llevan ropa deportiva de marca, bisutería llamativa, viven de las prestaciones y en viviendas sociales, según el estereotipo) los objetos de burla, y aquí son los andaluces los caricaturizados como vagos; aquí son los canis, las chonis y los quillos quienes son ridiculizados casi constantemente por gente de clase alta, conservadora (aunque no exclusivamente) y proveniente de entornos exclusivos o de clase bastante acomodada.

Estereotipos sobre la gente andaluza

En Catalunya, por ejemplo, fue el supuestamente “socialdemócrata” Joan Puigcercós de ERC quien abrió la veda contra los andaluces cuando en 2010 dijo que en “Andalucía no paga ni dios”, insinuando de forma abiertamente racista que las personas andaluzas eran unas vagas. Le sobrepasó Duran i Lleida, miembro de la ultra conservadora UDC, cuando dijo que la gente andaluza “reciben un PER para pasar una mañana o toda la jornada en el bar del pueblo”. En los Països Catalans como en el Estado español hasta ahora no hay un estereotipo único sobre la clase trabajadora, como sí pasa en Gran Bretaña. Por eso encontramos varios. El estereotipo de que las personas trabajadoras andaluzas son unas vagas es el arma preferida de la burguesía catalana para criticar la gente trabajadora que tiene ascendencia andaluza.

Objeto de ridiculización

Jones explica que el odio de la clase alta hacia los chavs llega tan lejos en Gran Bretaña que se publicitan gimnasios para ricos donde se les enseña cómo apalear chavs y se crean páginas web para describirlos, donde los comentarios son de burla o incitando a la violencia contra ellos. Los periodistas conservadores los suelen llamar escoria y claman por “limpiarlos” y reducir todo tipo de ayuda social para perjudicarlos.

Aunque puede parecer que esta campaña clasista no se dé aquí, la página web Frikipedia, pretendidamente cómica, proporciona información sobre las chonis, donde se los define como “subespecie” o “intento de mujer”. También explica los diferentes nombres que reciben en todo el estado: en Barcelona Juani/Choni, en Madrid farrucas/chungas, en Sevilla Jinchen/canorras, en Tenerife changosa/warilla, etc. La web alarma que hay “algunos pueblos totalmente infectados”. Por eso alguien se ha tomado la molestia de lanzar por las redes sociales la campaña “caza a un pato” donde se incita a cazar canis y chonis. Las chonis, básicamente, son definidas como chicas que visten ropa deportivas, que llevan muchos colgantes y tienen un deseo sexual desenfrenado, además de ser acusadas de ser estúpidas. No hay que buscar mucho para encontrar un montón de chistes en Twitter o en Facebook sobre su supuesta estupidez o su manera de vestir. Chistes como el siguiente son el tópico: “Mataremos 4.000.000 chonis y un dentista. —¿Un dentista para qué? —¿Ves? A nadie le preocupan las chonis”.

Si las mujeres son definidas como “putas”, los canis son definidos como “escoria que habita cualquier lugar de España”. También se les atribuye estupidez, gusto por los colgantes, la ropa deportiva y el reggaeton. Se les acusa de ser unos borrachos empedernidos y a menudo se les compara con los animales. Esta web también dice que hablan una versión “degenerada del andaluz”. Se les caracteriza como incultos, racistas, machistas y de derechas. Pero a la hora de ubicarlos geográficamente, se les localiza sobre todo en Andalucía, la Comunidad de Madrid y Catalunya. Y siempre en los barrios más pobres de cada lugar: el Raval y el barrio de la Mina en Barcelona, Vallecas y Alcorcón en Madrid o los barrios de Las Moreras y Las Margaritas en Cordoba.

Este esfuerzo para denigrar una cultura particular de la clase obrera obedece al objetivo político de demonizar y llevar a cabo recortes como en la Renta Mínima de Inserción (PIRMI). Las palabras del Conseller de Empresa i Ocupació de la Generalitat de Catalunya, Francesc Xavier Mena de CiU, no nos deberían sorprender cuando dijo que “a veces se trata de algo tan sencillo como tener una experiencia vital en el extranjero sirviendo cafés en una cafetería de Londres para ganar fluidez con el inglés”. O como lo que dijo su sucesor, Enric Colet Petit de CiU “que los jóvenes que estén indignados creen empresas, que es una forma de que les pase la indignación y transformen la sociedad”.

“Que se jodan”

Esto dijo Andrea Fabra en 2012, diputada por el PP valenciano, cuando Rajoy anunció los recortes en prestaciones de desempleo. Siendo ovacionada por toda la bancada del PP. Así mostraba de manera simple y directa el odio de clase en estado puro, mostrándose como luchadora de clase, es decir defendiendo sus propios intereses.

Pero quien mejor que su compañera, la ex-presidenta de la Comunidad de Madrid y líder del PP, Esperanza Aguirre, para mostrar el odio de clase. Aguirre, condesa de Bornos y Grande de España, máximo título nobiliario, desde 1952, proveniente de la alta burguesía y la alta nobleza y es el exponente del tatcherismo en el Estado español. Desde su posición de poder (Ministra de Cultura 1996-1999 y Presidenta de la Comunidad de Madrid 2003-2012) ha atacado política, económica y culturalmente a la clase trabajadora, despreciando mineros, indignados, docentes, enfermeras, etc. Insultando siempre que podía a las personas de clase trabajadora y tratándolas de vagas. Su propia gestión de la Comunidad de Madrid refleja bastante bien la praxis demonizadora cuando lleva a cabo privatizaciones de hospitales y escuelas .

¿Cuál es la filosofía que transmiten las personas que se han podido costear la carrera porque sus familias se lo permitían y que antes de entrar en el gobierno impartían clases en ESADE? La misma filosofía neoliberal de Thatcher, Reagan o Aznar: que la gente pobre de clase trabajadora lo es por elección propia y no por condicionantes sociales y económicos del capitalismo.

¿Quiénes son las de abajo?

Esta ridiculización de la gente de clase trabajadora, por ser así o asá, para vestir de esta o de aquella manera, aparte de estar motivada por el clasismo de la burguesía o para justificar los recortes o las reformas laborales tiene todavía otro efecto perverso. Y es que contribuye a desdibujar el concepto de clase, el concepto de qué y quién es la clase trabajadora hoy.

Distinguidos académicos de prestigiosas universidades como ESADE o la UPF negarán que existan clases sociales o dirán que hoy todas las personas son clase media salvo algunas personas marginales. Opinólogos como Pilar Rahola, periódicos como El Mundo, La Razón, La Vanguardia o El País y partidos como el PSOE, PP y CiU han construido a lo largo de más de 20 años la mentira de que todas somos de clase media, desde Emilio Botin hasta la reponedora del supermercado. Esto ha contribuido a enajenar a la gente de clase trabajadora, y que esta pensara que identificarse como tal quería decir ser pobre.

Recientemente el debate sobre qué es la clase trabajadora volvió otra vez a la izquierda en motivo de un artículo de Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas y presentador de La Tuerka, titulado “¿Quiénes son los de abajo?”. Su artículo fue respondido por Nega, cantante del grupo Los Chikos del Maiz. Las posiciones de ambos mostraban diferentes análisis dentro de la izquierda acerca de qué es la clase trabajadora hoy.

Pablo Iglesias, en su artículo sobre la clase trabajadora, pensaba de manera abstracta en la clase obrera de principios del siglo XX. Y esto lo conducía a tener una imagen estereotipada y poco concreta. Según él “aquella clase obrera [era] mayoritariamente masculina, urbana y vestida con un mono de trabajo, representaba el sujeto de avance hacia el progreso…”. Así pues esta clase obrera “homogénea” del siglo XX habría dado paso a una nueva clase social caracterizada por la precariedad y en la que cabrían teleoperadores, camareras, etc. hasta “un bar montado por amigos” o “pequeñas empresas”. Esta es una visión alejada de la realidad. Si bien es verdad que en la antigua clase obrera del Estado español la porción que trabajaba en fábricas y minas era bastante grande, de un 25%, la precariedad, el trabajo temporal y el sueldo variable, conocido como “trabajar a destajo” estaban a la orden del día. De hecho en el Estado español la media de gente trabajadora en la industria era de 10,2 personas por empresa en 1920, y muchos de los trabajos precarios “nuevos” que menciona Iglesias ya existían. En el movimiento obrero del Estado español, junto a los mineros o los obreros metalúrgicos, estaban las “teleoperadoras” de la Compañía Nacional Telefónica, quienes organizadas en la CNT encabezaron luchas ofensivas durante la Segunda República.

Como bien le respondía el Nega “La precariedad […] no es ninguna novedad ni el último grito en las relaciones laborales”. Iglesias caía en el error de ver en la proletarización de la gente de “clase media” la creación de una nueva clase, el precariado (término muy difundido por los apóstoles de la posmodernidad). La clave para identificar la clase trabajadora se encuentra en la posición que ocupa respecto al control de los medios de producción, y como el capitalismo es un sistema dinámico que transforma constantemente la manera de producir las cosas y de aumentar la explotación y los beneficios: “La clase obrera es flexible y multiforme y está ahí para ser representada, la representación variará según las circunstancias”, afirma Nega.

Pero Nega al criticar el posmodernismo de cierta izquierda llegaba al punto de estigmatizar el 15M, el estudiantado universitario y los movimientos sociales: “Los movimientos sociales están participados mayoritariamente por gente con estudios o por gente proveniente de la clase media”. Esto es un grave error de análisis. Para Nega todo lo que no esté dentro de la tradición del sindicalismo “clásico” es posmoderno, por eso condena las asambleas horizontales del 15M, pasa por alto que las trabajadoras del sector público también son clase trabajadora y que sus luchas combinaban nuevas y antiguas herramientas, como pueden ser las huelgas y/o los escraches.

El problema fundamental de hoy en día es que a buena parte de la gente de clase trabajadora le cuesta identificarse como tal. Pero, eso, como todo, puede cambiar dependiendo de las movilizaciones sociales y políticas que se den en las calles, barrios y centros de trabajo. A.P

tomado de: http://enlucha.org/site/?q=node%2F18987

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