¡Unidad Nacional contra la ocupación neocolonial!

Al Pueblo de México

A la Sociedad Civil

“Hermanos de las ciudades, venid al encuentro de vuestros hermanos de los campos; hermanos del taller, venid a abrazar a vuestros hermanos del arado; […] y confundid vuestro anhelo de libertad con nuestro anhelo, vuestra ansia de justicia con nuestra ansia.

[…] comprendemos muy bien que ya es tiempo de unirnos y de entendernos. Ha llegado la hora de que surja la paz de la victoria, la paz que sigue al triunfo; ya hace falta que vuelva la tranquilidad a los hogares, se cultiven los campos, se trabajen las minas, abran sus puertas los talleres, nazca el crédito nacional y francamente se encarrilen las actividades del país por las vías del progreso […] sobre el cordial acercamiento de todas las voluntades, sobre el mutuo y libre acuerdo de todas las inteligencias, debemos basar el triunfo de nuestros ideales y la reconstrucción de la patria mexicana.”

Tlaltizapán, Morelos, marzo – abril de 1918

El General en Jefe del Ejército Libertador, Emiliano Zapata

Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.
Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.
Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.
Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.
Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.
Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergüenzas.
Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.
Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.
Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.
Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.
Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.
Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.
Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.
Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias.

Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Hace más de 500 años inició la larga noche del colonialismo. Desde esos tiempos la vida de las mayorías ha sido una permanente pesadilla. Pisamos una tierra que siendo propia, nos es ajena. Convertida en espacio de conquista y depredación, los bienes naturales contenidos por la madre tierra y los frutos del trabajo de comunidades y trabajadores se convirtieron en maldición, en explotación a favor de terratenientes, capitalistas y potencias extranjeras; en dominación despótica de los poderosos nacionales y extranjeros.

Todo fue arrasado y saqueado. Quebrada la memoria y reducidos nuestros pueblos a servidumbre y coloniaje, cundió la división y aún el desprecio entre hermanos; el racismo se enseñoreó entre nosotros. El odio a nuestra raíz indígena se convirtió en costumbre. Para que los colonialistas reinaran fuimos desmembrados y confrontados entre sí; pueblos  indígenas e indígenas mestizos y clases trabajadoras.

 De tiempo en tiempo, sin embargo, la pesadilla se veía interrumpida por las resistencias contra el olvido y los opresores. A veces irrumpían en grandes marejadas, en rebeliones de pueblos originarios y en motines de indígenas mestizos en las ciudades. Decenas de años más tuvieron que transcurrir para que comunidades, sociedad civil y clases trabajadoras fueran construyendo y reconstruyendo sus identidades, hasta brotar en revueltas y guerras por la independencia y la autonomía con Hidalgo, Morelos, Guerrero y tantos otros. Con sus luchas y pensamientos se abrió el nuevo ciclo de las resistencias populares por la democracia desde el pueblo, la justicia social, la comunidad, la soberanía nacional y la libertad.

A los pocos años arrancaría otro, el segundo tiempo de neocolonialismo capitalista industrial e imperialista, europeo y estadounidense, que dura hasta nuestros días

Con una independencia inconclusa frente al imperio español se cerró el primer tiempo del colonialismo que duró 300 años. A los pocos años, arrancaría otro, el segundo tiempo de neocolonialismo capitalista, industrial e imperialista, europeo y estadounidense, que dura hasta nuestros días.

1847 marcó el cierre de un primer proceso de despojó que nos arrebató el 55 por ciento del territorio nacional a manos de los Estados Unidos. Anexión violenta, justificada en nombre del “Destino Manifiesto” y de la “Doctrina Monroe”, con su “América para los americanos”, enarbolada por el gobierno y la burguesía estadounidense. Pero también, fue la primera piedra de un plan para desmantelar la parte no invadida del territorio nacional.

En el Siglo XIX, debido a la resistencia del pueblo mexicano y por azares de las contradicciones entre las potencias imperialistas, el plan para cercenar una porción importante del norte del país y controlar el Istmo de Tehuantepec con miras a extender su influencia comercial al lejano oriente, no pudo concretarse. Derrotada la intervención francesa por los ejércitos encabezados por Benito Juárez y extenuado el imperio del norte a causa de la guerra civil que padeció, tuvo que aplazar sus planes.

La revolución de 1910 – 1917, con todo y la derrota de Enrique Flores Magón, Francisco Villa y Emiliano Zapata, fue un freno a la ambición imperial; también la actuación de Lázaro Cárdenas, que, al nacionalizar el petróleo, sentó las bases de un proceso de nacionalizaciones y de fortalecimiento del estado nacional, en un contexto marcado por la segunda guerra mundial y sus consecuencias. Se robusteció el estado mexicano que, a pesar de su carácter burgués y tendencialmente antipopular y entreguista, limitaba el margen de maniobra de los intereses estadounidenses y de las empresas extranjeras.

Hoy, los gobiernos de la traición nacional, en el marco del capitalismo neoliberal y de los tratados anexionistas: el TLC y el Acuerdo para la Prosperidad y la Seguridad de América del Norte, (TLCAN PLUS), del que forman parte el Plan Mérida, el Tratado Transpacífico y los megaproyectos para el despojo de la naturaleza, están a punto de concluir el proyecto de desmantelamiento de México, trazado a mediados del siglo XIX. La privatización del sector energético, junto a las nuevas contrarreformas estructurales propuestas por Enrique Peña Nieto a nombre del PRI, PAN y demás grupos partidarios neoconservadores, suscriptores del “Pacto Por México”, coronaría sus anhelos.

Estamos frente a un nuevo tipo de invasión, a la última etapa del plan estadounidense para apropiarse de la riqueza de nuestro país, y ante una situación similar a la de 1847. La Casa Blanca en alianza con la oligarquía mexicana y la clase política vendepatria construyeron las condiciones para la subordinación total, política, económica, cultural y militar. Fabricaron las condiciones para luego hablar del llamado “estado fallido”. Administraron y construyeron el caos y el miedo; promovieron y regentearon a la delincuencia organizada en contubernio con Washington, favoreciendo la intervención de sus agencias terroristas: CIA, DEA, FBI, ASN y de su ejército. Además de obstaculizar el despertar del Pueblo de México a través del control y la monopolización de los medios de comunicación masivos.

Hoy está concesionado un tercio del territorio nacional que ha sido repartido entre empresas trasnacionales, criollas y extranjeras, a través de licencias para la explotación minera a cielo abierto, el uso de carreteras, ferrocarriles, puertos, telecomunicaciones, playas, fuentes de agua y proyectos eólicos, lo cual es rechazado por las comunidades indígenas y urbanas. Desmantelaron y extranjerizaron la industria nacional, las pequeñas y medianas empresas, el comercio, la banca y los servicios financieros.

Impusieron, además, un sistema fiscal que exime a las grandes empresas trasnacionales, locales y extranjeras, del pago de impuestos, sistema de recaudación que quiere perpetuase a través de una reforma hacendaria que incrementa los precios de servicios y bienes públicos y grava con nuevas cargas tributarias a los sectores medios y populares

La catástrofe humanitaria hunde a los mexicanos y mexicanas en la enfermedad; víctimas del terror de estado, empobrecidos, expulsados de sus tierras, violentadas sus mujeres, sin futuro para sus jóvenes, quienes sólo gozan del orgullo de ser la mano de obra más barata del mundo y carne de cañón de los narco políticos y narco empresarios encabezados por Peña Nieto.

Estamos en un momento álgido de la pesadilla, las posibilidades de despertar son muchas; el rumor, el ruido y a veces la algarabía de nuestros pasos retumba en la conciencia nacional. Indígenas, maestros, electricistas, mineros, pueblos originarios, mujeres, jóvenes, ciudadanas y ciudadanos libres han dado prueba de rebeldía, de no resignarse. A tal grado han luchado que sólo los fraudes electorales y la violación sistemática del orden constitucional han impedido que los neoliberales y vende patrias se vayan del gobierno.

Hermanos y Hermanas, el petróleo es parte de nuestra sangre, de nuestro futuro, en esta lucha se va la vida de nuestro pueblo, de nuestra nación; la que, a pesar de 500 años de injusticias, florece más allá de la frontera impuesta por los ocupantes de nuestros territorios. Hermanas y hermanos la defensa de la educación pública es la lucha por la memoria, por las identidades nacionales del pueblo, por un nuevo futuro de paz y justicia.

Hermanos y Hermanas, unidos todos, podemos rescatar nuestra nación, detener las contrarreformas neoliberales y caminar hacia nuestra liberación. ¡Despertemos!, es hora de que se vayan los neoliberales y de hacer a un lado a los gobiernos de la traición nacional.

En los días por venir, entre el 17 y 20 de octubre, realizaremos un éxodo desde el interior del país hacia la ciudad de México, en medio de acciones de resistencia y desobediencia civil pacífica coordinadas a nivel nacional, para hacer frente a los intentos de la minoría oligárquica de imponer sus reformas a través de diputados y senadores traidores a la patria. En los días que vienen organizaremos paros laborales y cívicos, haremos bloqueos y tomas de nudos carreteros, instalaciones petroleras y gasolineras, entre otras acciones simbólicas y efectivas, para lograr nuestros objetivos.

Vengan todos y todas, porque está vez triunfaremos los más sencillos, los que creemos en el decoro, en la ética del servicio y la honradez, en una nueva humanidad.

¡Viva México!

Unidad Patriótica por el Rescate de la Nación

12 de octubre de 2013

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