La resistencia magisterial ya es en todo el país

La consigna “¡de Chiapas a Sonora, con la Coordinadora!” ha quedado rebasada. Contingentes magisteriales emergentes han comenzado a brotar desde Baja California hasta Quintana Roo. Exigen la derogación de la reforma educativa y sus leyes secundarias por considerarlas violatorias de los derechos laborales de los maestros; en algunas regiones, los docentes pugnan también por la abolición de añejos caciquismos sindicales. De acuerdo con especialistas, la actual movilización no es la más numerosa en la historia de la CNTE. Su peculiaridad recae en que es la primera vez que la organización gremial se enfrenta a una disposición de carácter constitucional, y en la que, aunque tradicionalmente la Coordinadora ha sido más del Sur y centro del país, ahora surgen contundentes y masivas movilizaciones en el Golfo de México, en el Norte y Noreste, y en el Occidente.

El letargo se transformó en llamarada. La lucha magisterial en contra de la reforma educativa se ha extendido de Norte a Sur, de Este a Oeste, como señala la arenga que se escucha en calles de la capital de la República y en las plazas públicas de todo el país. A las marchas, plantones, mítines, bloqueos, tomas de casetas, paros de labores –entre otras medidas– que encabeza la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se han sumado entidades y secciones sindicales que parecían aletargadas.

La imposición de una reforma que precariza las condiciones laborales de los trabajadores docentes prendió la mecha. De acuerdo con los especialistas, otros factores contribuyeron con la catarsis: un “nuevo” PRI (Partido Revolucionario Institucional) que retorna con su vieja cara autoritaria; un contexto de crisis económica, social y política agudizada en los 12 años de gobiernos panistas; la caída de una líder sindical (Elba Esther Gordillo) que se ostentaba como vitalicia; el hartazgo hacia el charrismo que caracteriza al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

En términos cuantitativos, no se trata de la movilización más representativa de la CNTE, precisa Enrique Ávila Carrillo, uno de los fundadores de la organización que surgió en 1979 en busca de la democratización sindical. Y es que la lucha que el magisterio emprendió en 1989 por mejoras salariales y en contra de Carlos Jonguitud Barrios, entonces secretario general del SNTE, logró movilizar a alrededor de 400 mil docentes de diversas entidades del país en la Ciudad de México.

La peculiaridad de esta movilización recae, más bien, en que esta es la primera vez que la Coordinadora se enfrenta a una disposición de carácter constitucional (las modificaciones a los Artículos 3 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos) y a sus leyes secundarias (Ley General de Educación, Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y Ley del Servicio Profesional Docente). Asimismo, en que a diferencia de las típicas demandas de la CNTE (salario y democracia sindical), esta vez la lucha es en defensa de los derechos laborales.

Aun así, en lugares como Campeche, la vieja consigna de la CNTE resurge a la par del repudio contra la reforma educativa. El movimiento emergente en esa entidad, y que cuenta con el apoyo de más del 50 por ciento de la base magisterial, pugna también por la destitución de Mario Alberto Rodríguez Suárez, secretario general de la sección 4 del Sindicato.

Ávila Carrillo, quien desde hace 48 años es profesor en la Escuela Normal Superior de México, refiere tres movimientos que considera como los más destacados en la historia de la CNTE: el de su fundación, en 1979; el de su consolidación, en 1989 –además de la caída de un líder sindical y del incremento salarial de un 25 por ciento, se logró el fortalecimiento del magisterio democrático en Oaxaca, Chiapas, Distrito Federal, Michoacán y Guerrero–; y el de la vigencia de los derechos laborales, en 2013.

Para Pedro Hernández Morales, secretario de organización de la sección 9 de la CNTE, lo inédito de la protesta en contra de la reforma educativa es que, aunque tradicionalmente la Coordinadora ha tenido más presencia en el Sur y centro del país, ahora surgen “sorprendentes y masivas” movilizaciones en el Golfo de México, en el Norte y Noreste, así como en el Occidente.

Destacan, a decir del también director de la Escuela Primaria Centauro del Norte, estados como Veracruz, Yucatán, Tabasco, Tamaulipas, Campeche, Quintana Roo, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Coahuila, Nayarit, Jalisco…

Ante este panorama, la consigna “¡de Chiapas a Sonora, con la Coordinadora!” se queda corta. Contingentes emergentes han comenzado a brotar por todo el país: desde Baja California hasta Quintana Roo. De acuerdo con Hernández Morales, la dirigencia de la CNTE ha logrado contabilizar al menos “26 entidades con un movimiento magisterial fuerte, masivo y contundente en sus acciones”.

El profesor de primaria enumera los factores que, según él, contribuyeron con tal efervescencia: que la lucha en contra de la reforma a la ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) sembró la semilla de organización democrática en algunas secciones del SNTE; la fuerza lograda a partir de 12 foros sobre la reforma educativa (nueve regionales, dos estatales y uno nacional) celebrados entre mayo y julio pasados y en los que se avanzó en materia de construcción de un proyecto alternativo de educación; la ausencia del “yugo” que representó Elba Esther Gordillo para el SNTE, así como el hecho de que su sucesor, Juan Díaz de la Torre, no ha logrado convencer sobre las “bondades” de la reforma educativa.

Carlos Antonio Aguirre Rojas, historiador y especialista en movimientos sociales, explica que la movilización magisterial se da en un ambiente de reformas estructurales encabezadas por el PRI, un partido que retorna al poder en un contexto de crisis económica, política y social agudizada durante las gestiones del Partido Acción Nacional. “Se trata del viejísimo PRI, que en contextos de crisis es mucho más autoritario, prepotente, dispuesto a la confrontación y a imponer a toda costa sus medidas”.

Para el autor del libro Antimanual del buen rebelde (Los libros de Contrahistorias, México, 2013), las protestas magisteriales registradas durante los últimos meses no son más que la batalla frontal, “valiente”, en contra de las reformas que pretenden “que los profesores trabajen más y ganen mucho menos, y que con la mano en la cintura se les pueda correr si no se ajustan a estas condiciones”.

No obstante, dice que, en términos estrictos, la movilización magisterial aún no puede catalogarse como movimiento social, pues para que esto ocurra tendría que contar con una estructura organizativa y un programa de lucha de carácter más permanente. “Movimiento es una estructura organizada que está llevando a cabo acciones constantemente para el logro de objetivos de mediano y largo plazo. Eso yo no lo veo todavía en la CNTE”, manifiesta.

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Fuente: http://www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/10/09/la-resistencia-magisterial-ya-es-en-todo-el-pais/

jj

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